Home

SANTA MARÍA DEL CAMPO RUS.

Don Quijote por la Mancha. El Caballero del Verde Gabán: un criptojudío camuflado en el Quijote.

José Arias Mora.

En Osa de la Vega, junto a los grandes árboles que todavía se crían a orillas del río Monreal, pudo tener lugar el encuentro con el Caballero de los Espejos. Después de la batalla, siguieron andado en dirección a Zaragoza.

Por el camino intenta adelantarlos el Caballero del Verde Gabán pero se queda al paso de Don Quijote y lo invita a comer a su casa, lo que hace que Don Quijote se desvíe de su ruta. La narración de la aventura de los leones indica un cambio de dirección en su itinerario.

Vemos que cuando se encuentran los tres personajes van hacia Zaragoza, dirección Norte y, en un determinado momento, la cambian por la Este. Se encuentran de frente con el carro que venía de algún puerto del Mediterráneo donde se habrían desembarcado los leones de Orán con destino a la Corte (ver figura nº 1). Las siguientes citas nos ilustran sobre lo expuesto en este párrafo.

Don Quijote y Sancho volvieron a proseguir su camino de Zaragoza, donde los deja la historia, por dar cuenta de quién era el Caballero de los Espejos.

(Cap. XIV, II)

 

En estas razones estaban cuando los alcanzó un hombre que detrás de ellos por el mismo camino venía sobre una muy hermosa yegua tordilla.

(Cap. XVI, II)

 

Yo, señor Caballero de la Triste Figura, soy un hidalgo natural de un lugar donde iremos a comer hoy, si Dios fuere servido.

(Cap. XVI, II)

 

Alzando don Quijote la cabeza, vio que por el camino por donde ellos iban venía un carro lleno de banderas reales.

(Cap. XVI, II)

 

El carro es mío; lo que va en él son dos bravos leones enjaulados, que el general de Orán envía a la corte, presentados a Su Majestad.

(Cap. XVII, II)

Figura nº 1

Posible camino de Don Quijote y Sancho a los que se les une el Caballero del Verde Gabán una vez que han pasado Osa de la Vega.

 

Las vías principales que se cruzaban con el camino de Don Quijote en dirección Zaragoza eran el camino Madrid-Valencia y la calzada romana de Cartago-Nova a Complutum.

En estos caminos que se dirigían a los puertos del Mediterráneo tenía que buscar un lugar relacionado con la universidad y con la poesía. Entre los posibles candidatos estaba el pueblo de Santa María del Campo Rus, situado a 39 Km de Osa de la Vega, poco más de 5 leguas, por el que pasaba la calzada romana de Alcalá de Henares a Cartagena (ver figura nº 2), también llamada “camino murciano”.

A la casa del Caballero llegaron a las dos del mediodía. Tuvieron cinco horas para caminar y otras tres para aventuras. El recorrido era posible, además se dieron prisa durante el trayecto:

Y démonos prisa, que se hace tarde, y lleguemos a mi aldea y casa, […] Y picando más de lo que hasta entonces, serían como las dos de la tarde cuando llegaron a la aldea y a la casa de don Diego, a quien don Quijote llamaba el Caballero del Verde Gabán.

(Cap. XVII, II)

Figura nº 2

Recorte de plano incluido en el artículo, La calzada romana Cartago-Nova Complutum: síntesis de su recorrido de José Luis Fernández Montoro, Joaquín Lostal Pross y Jesús Rodríguez Morales.

 

En Santa María del Campo Rus murió el poeta Jorge Manrique, lo que hace que sea un sitio idóneo para alabar la poesía, y leyendo Las relaciones topográficas de Felipe II acerca de este pueblo, encontré su relación con la universidad. Las relaciones cuentan que en este pueblo nació y vivió un hombre que llegó a ser catedrático de la Universidad de Alcalá de Henares. Así está referido en el punto 33 de las relaciones de Santa María del Campo Rus redactadas el 8 de noviembre de 1578:

Que en esta villa hay de presente un hombre, llamado por su nombre el dotor Andrés Martínez del Campo, dotor en santa Teulogía, catedrático de la insigne Universidad de Alcalá, el cual está tenido por hombres de muchas letras, aunque mozo de edad de poco más de treinta años, hijo de un hombre particular, labrador de esta villa, y que en este capítulo no tiene más que decir.

El catedrático era coetáneo de Cervantes y prácticamente de la misma edad, pues en el año 1578 tenía poco más de treinta años y Cervantes 31. A Don Quijote y al Caballero del Verde Gabán también se les supone de edad parecida.

Investigando al catedrático de Santa María del Campo de Rus (AHN. UNIVERSIDADES) aprecié que se llamaba D. Andrés Martínez y que ganó la cátedra de Durando de la Universidad de Alcalá de Henares en 1581, teniendo como oponente a D. Francisco Martínez. Este lo denunció por tener ascendientes judíos, que parece que eran por rama paterna. A pesar de que no hubo mucha prisa por resolver el caso pese a la insistencia de D. Francisco, en 1583, la cátedra de Durando estaba ocupada por D. Francisco Martínez.

Gracias al estatuto de pureza de sangre, D. Andrés fue removido de su cátedra.

Enseguida relacioné al labrador de las relaciones, que debía ser rico, pues mandó a su hijo a estudiar a la Universidad de Alcalá con el Caballero del Verde Gabán, “un caballero labrador y rico”, y que tenía un hijo que había estudiado en la Universidad de Salamanca, y el origen judío del padre de D. Andrés con el posible origen judío del Caballero del Verde Gabán, por lo que imaginé que en esta historia, Cervantes, nos narra cómo vivían los conversos que se habían quedado a vivir en España después de la expulsión de los judíos en 1492.

Para su supervivencia era importante que se comportasen como cristianos viejos, o al menos, aparentarlo claramente, pues la Inquisición aplicaba duras penas a los criptojudíos y creo que este es el caso del Caballero del Verde Gabán.

Cervantes, nos describe al Caballero del Verde Gabán como a un cristiano viejo en todo lo que se ve: vestuario, casa, costumbres, la manera de montar, el nombre de la esposa y las aspiraciones a que su hijo estudiara derecho o teología. Y estas apariencias eran tan perfectas que a Sancho le pareció el Caballero “un santo a la jineta”, pero comían alimentos limpios, es decir no prohibidos, cazaba solo cuando cobraba los animales vivos para después poderlos sacrificar por el rito judío, y deja en suspense la descripción del interior de la casa, seguramente porque tenía algún detalle que no era de buen cristiano.

Repaso a continuación, de manera más detallada las apariencias de cristiano viejo y los indicios por los que el Caballero del Verde Gabán parece un criptojudío.

 

1.- El vestuario del Caballero

Cervantes nos lo detalla de la siguiente manera:

Vestido con un gabán de paño fino verde, jironado de terciopelo leonado, con una montera del mismo terciopelo; el aderezo de la yegua era de campo y de la jineta, asimismo de morado y verde. Traía un alfanje morisco pendiente de un ancho tahalí de verde y oro, y los borceguíes eran de la labor del tahalí; las espuelas no eran doradas, sino dadas con un barniz verde, tan tersas y bruñidas que, por hacer labor con todo el vestido, parecían mejor que si fuera de oro puro.

(Cap. XVI, II)

Gerald L. Gingras en su estudio: Diego de Miranda. ¿Bufón o caballero español?, sostiene que el Caballero del Verde Gabán va vestido como un rico hidalgo de la época de Cervantes y que las telas y los colores son las preferidas de la nobleza. El caballero por su vestuario es rico y noble, aunque esté en el escalón más bajo de la nobleza.

 

2.- Modales y costumbres cristianas

El Caballero en una larga presentación nos relata sus costumbres y se define como hidalgo medianamente rico, amigo de la lectura, no escudriñador de vidas ajenas y que oye misa diariamente:

Yo, señor Caballero de la Triste Figura, soy un hidalgo natural de un lugar donde iremos a comer hoy, si Dios fuere servido. Soy más que medianamente rico y es mi nombre don Diego de Miranda […] Alguna vez como con mis vecinos y amigos, y muchas veces los convido; son mis convites limpios y aseados, y no nada escasos; ni gusto de murmurar, ni consiento que delante de mí se murmure; no escudriño las vidas ajenas, ni soy lince de los hechos de los otros; oigo misa cada día […] soy devoto de nuestra Señora, y confío siempre en la misericordia infinita de Dios nuestro Señor.

(Cap. XVI, II)

A Sancho le pareció tan buen cristiano que le llamó “santo a la jineta”, lo que despertó la risa en Don Quijote y supongo que también la de Cervantes.

 

3.- El nombre cristiano de la señora de casa

Los conversos disimulaban su ascendencia judía mediante cruces con cristianos viejos, Cristina es un nombre clásico castellano.

La señora, que doña Cristina se llamaba, le recibió con muestras de mucho amor y de mucha cortesía.

(Cap. XVII, II)

 

 

4.- La manera de montar a caballo

Montar a la jineta era propio de los nobles de la época, todos supuestamente cristianos viejos. El Caballero también aparentaba serlo en la forma de montar:

En estas razones estaban cuando los alcanzó un hombre que detrás d’ellos por el mismo camino venía sobre una muy hermosa yegua tordilla, […] el aderezo de la yegua era de campo y de la jineta.

(Cap. XVI, II)

 

5.- La caza

Mis ejercicios son el de la caza y pesca, pero no mantengo ni halcón ni galgos, sino algún perdigón manso, o algún hurón atrevido.

(Cap. XVI, II)

 

Entre las costumbres de los nobles cristianos viejos estaba el ejercicio de la caza y así debía aparentarlo el Caballero, que no podía participar en las cacerías colectivas donde se acosaba y se hería al animal. En definitiva se le hacía sufrir y se cobraba muerto, pero sí podía aparentar la caza con hurón o con perdigón que se podía practicar en solitario.

Incluso podía darse la situación de que no cazase ni con el hurón, ni con el perdigón, aunque su afición fuera la caza, pues el Caballero, lo único que declara es que mantenía algún perdigón manso, o algún hurón atrevido, no que cazara con ellos. Podría tratarse de una simulación más.

Así el hurón le podía servir para alejar los roedores de su casa y no para cazar los conejos que no podía comer, pues no eran alimento limpio y únicamente practicaba la caza con el perdigón manso, pues este con su canto conseguía atraer las perdices de los alrededores hasta su proximidad donde se les podía colocar trampas y cazarlas vivas. Después las podía sacrificar según el rito judío[1].

 

6.- La casa

La casa era la propia de un rico hijosdalgo con su escudo de armas en la fachada.

Halló don Quijote ser la casa de don Diego de Miranda ancha como de aldea; las armas, empero, aunque de piedra tosca, encima de la puerta de la calle.

(Cap. XVIII, II)

 

El traductor pasa por alto la descripción del interior de la casa pues quizás había algo en ella que no era correcto que hubiese en la casa de un cristiano viejo, por ejemplo una sinagoga, y prefirió ocultarlo y no contarlo:

Aquí pinta el autor todas las circunstancias de la casa de don Diego, pintándonos en ellas lo que contiene una casa de un caballero labrador y rico; pero al traductor d’esta historia le pareció pasar estas y otras semejantes menudencias en silencio, porque no venían bien con el propósito principal de la historia, la cual más tiene su fuerza en la verdad que en las frías digresiones.

(Cap. XVII, II)

 

7.- Las tinajas de El Toboso

El mago Cervantes, cuando nos describe la bodega y las tinajas que había en la casa del Caballero, hace que centremos nuestro interés sobre el lugar donde fueron construidas las tinajas y lleva nuestra imaginación a El Toboso, evitando que pensemos en su contenido, el vino, la bebida más valiosa de los judíos.

Para que este vino cumpliese la condición de kasher tenía que estar elaborado por ellos mismos y no era fácil para un criptojudío comprar vino que cumpliese las reglas judías si se le acababa el suyo, por lo que tenían que almacenar gran cantidad de vino, lo que conlleva el disponer de gran cantidad de tinajas, tal como hacía el Caballero del Verde Gabán.

La bodega, en el patio; la cueva, en el portal, y muchas tinajas a la redonda, que, por ser del Toboso, le renovaron las memorias de su encantada y transformada Dulcinea.

(Cap. XVIII, II)

8.- La comida

El Caballero le ofrece a Don Quijote un convite limpio y después lo cumple, es decir la comida no llevaba ningún alimento prohibido para los judíos.

Natural de un lugar donde iremos a comer hoy […] son mis convites limpios y aseados, y no nada escasos.

(Cap. XVI, II)

Fuéronse a comer, y la comida fue tal como don Diego había dicho en el camino que la solía dar a sus convidados: limpia, abundante y sabrosa

(Cap. XVIII, II)

9.- El silencio

La liturgia judía exige silencio en determinados momentos y también dar gracias a Dios por los alimentos, antes y después de consumirlos. En casa del Caballero del Verde Gabán tenían que dar gracias en silencio, no podía ser de otra manera. La Inquisición siempre andaba cerca y además había invitados.

Pero de lo que más se contentó don Quijote fue del maravilloso silencio que en toda la casa había, que semejaba un monasterio de cartujos.

(Cap. XVII, II)

 

10.- De Miranda, nombre de origen judío

El apellido del caballero, de Miranda, está incluido dentro de las listas de apellidos que podrían utilizarse para acreditar la condición de sefardí con objeto de conseguir la nacionalidad española.

Igualmente está incluido en las mencionadas listas, el apellido Galán, aunque en el texto de Cervantes tenga galán el significado de bien vestido.

El caminante los saludó cortésmente, y, picando a la yegua, se pasaba de largo; pero don Quijote le dijo:

Señor galán.

(Cap. XVI, II)

 

También tiene origen judío la palabra “muladar”.

(Que nombra en el cap. XVI, II)

 

Porque letras sin virtud son perlas en el muladar.

(Cap. XVI, II)

 

11.- Los versos glosados y la glosa

Dado que Cervantes sitúa la casa de D. Diego de Miranda en el pueblo donde murió su admirado Jorge Manrique, qué mejor afición para el estudiante que escribir poesías, la gran añoranza de Cervantes, en la que podría recordar que en siglos pasados los judíos eran libres para practicar su religión y su forma de vida, ya que la persecución y las matanzas de judíos empezaron en 1391.

Y por ahora esté vuestra merced atento a los versos glosados y a la glosa, que dicen d’esta manera.

(Cap. XVIII, II)

Como conclusión, creo que es una opción bastante verosímil que la casa del Caballero del Verde Gabán esté situada en Santa María del Campo Rus (Cuenca) y que Cervantes incluyera en su novela a un criptojudío, el Caballero del Verde Gabán, de manera camuflada. Así, la Inquisición no le pondría reparos a la publicación de su obra y de esta manera su personaje y su libro podrían convivir durante 219 años con ella e incluso ser más perdurable en el tiempo que la temida institución.

Figura nº 3

Monumento a Jorge Manrique en Santa María del Campo Rus y casa con escudo donde cuenta la tradición que murió el insigne poeta.

 

[1] La Torá no prohíbe la caza y, específicamente, se refiere a la caza de animales silvestres para la alimentación (Levítico 17:13, Biblia de la Torá): el animal no debe ser matado por la caza, sino más bien debe ser sacrificado ritualmente como un animal domesticado. Rabino Dr. Asher Meir. http://www.aishlatino.com/a/eyn/El-Judaismo-y-La-Caza.html

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s